Poetry, Corea del Sur 2010

Hay tendencias en el cine como en la moda, en la literatura o en cualquier otro medio de expresión. Tras unos largos años en que el tema recurrente era el recuerdo y la memoria histórica o sentimental, se ha producido una inversión en los argumentos de las películas y, actualmente, en los festivales internacionales y en las cinematecas se ha producido una invasión de olvidos que se acumulan en las pantallas. Y un medio de expresión utilizado como recurso narrativo: la enfermedad de Alzheimer. Y Poetry no escapa a esta corriente.

La actriz Yoon Jung-hee, una de las divas de la época dorada del cine coreano y que cuenta en su haber más de 330 papeles, vuelve a la pantalla tras 16 años de ausencia para encarnar a Mija, una abuela con un principio de la enfermedad, que decide inscribirse a un curso de poesía. Poetry comienza con la imagen de un río que nos acerca el cadáver de una estudiante suicida, motivada por la violación en grupo de seis de sus compañeros de escuela que ha sufrido durante los últimos meses. Los problemas de Mija comienzan al descubrir que uno de ellos es el nieto que tiene a su cargo, dado que su madre, ausente en toda la película, vive en otra ciudad.

El director Lee Chang-dong es un habitual del Festival de Cannes (ya consiguió un premio a la mejor interpretación femenina en el 2007 por Secret Sunshine) y con ésta, su quinta película, ha obtenido el premio al mejor guión de la edición de este año.

Pero las dificultades de la protagonista no acaban ahí puesto que los padres de estos adolescentes deciden silenciar el asunto, comprando el silencio de la madre de la suicida, una mísera campesina. Poetry trata, entre otros, de la pérdida de valores de la sociedad, la falta de escrúpulos o la tensión entre la defensa de la familia y el deber de denunciar un crimen.

Mija, inmersa en una realidad que desea olvidar, se sirve de este curso de poesía para superar la crueldad humana, la fealdad de sus relaciones con su nieto y mantener su dignidad. Intenta encontrar la belleza de la vida y componer un poema, el único y último, que titulará “La canción de Agnes”, nombre de la joven ahogada.

Los caminos de este guión, y su bien merecido premio, nos muestran momentos sublimes como la abuela observando a su nieto jugar como un niño sabiendo lo que ha sido capaz de hacer o su encuentro con la madre de la suicida.

Poesía en coreano se pronuncia “si” y evidentemente nosotros decimos, sin lugar a dudas, sí a este maravilloso film. Sólo falta que le hubiesen dado el premio a la mejor actriz a la protagonista para tenerlo todo.