El Niño de la Bicicleta (Le Gamin au Vélo), Bélgica 2011

Manoel de Oliveira en una de sus últimas declaraciones afirmaba que lo más complicado es “alcanzar la sencillez”. Los hermanos Dardenne han conseguido lo que los verdaderos cineastas intentar durante toda su carrera, instalar su última película en la más pura y delicada sencillez. Un trabajo, en apariencia, muy simple que empieza sin preámbulos ni títulos de crédito y engancha desde la primera imagen o, mejor dicho, desde el fundido en negro inicial. Los directores belgas no engañan, desde el principio sabemos que su historia, escrita durante todo un año, no será de color rosa.

Retomando su tema predilecto, las relaciones familiares, analiza uno de los estados más difíciles de asumir por un ser humano: la ausencia de un ser querido. Un vacío imposible de llenar, sobre todo cuando se desconoce el motivo o la explicación de esta desaparición. Una ausencia que impide avanzar, construir o, incluso, crecer, como en el caso del protagonista de la película, este adolescente de 12 años, Thomas Doret en su primer papel.

El niño de la bicicleta del título, no materializado en un nombre concreto dado que el cine de los hermanos Dardenne aspira a una visión general, no puede concebir que su padre no le llame o pase a verle al centro de acogida donde vive desde hace unos meses. Es imposible que se haya mudado sin decirle nada y mucho menos que haya vendido su bicicleta. Este niño hará cualquier cosa por encontrar a su padre.

La película no juzga a los personajes, presenta sus acciones como una radiografía y deja el sumo placer a los espectadores de completar la historia. Por eso el cine de Jean-Pierre y Luc Dardenne hipnotiza tanto al público. Cada una de sus películas es un trabajo común que se finaliza en la mente de cada asistente a la proyección.

Pero la supuesta sencillez no existe en el cine. Los hermanos directores trabajan tanto la narración cinematográfica (el sentido en que el niño circula con su bici, la utilización del espacio, el empleo magistral de la música, muy breve y en sólo 4 ocasiones, como un concierto en que las imágenes serían la partitura y el sonido representase las pausas o silencios, serían algunos de los muchos ejemplos que contiene este film) como la literaria (diálogos dosificados, tres lugares –barrio, garaje y parque- como un hipotético triángulo, en el que se encuentra encerrado el protagonista, y su proximidad a uno u otro lado de esta figura geométrica equivale a un riesgo, un cambio o una salvación, entre mil detalles más). Una película exquisita, recompensada por el Gran Premio del Jurado del festival de Cannes, que deja una profunda huella en el espectador.

Vientos de Arena, Mujeres de Roca (Winds of Sand, Women of Rock), Bélgica 2009

Una odisea contemporánea que se repite cada año en uno de los lugares más inhóspitos del planeta, el desierto del Sáhara. La directora belga Nathalie Borgers ha conseguido emocionar y sorprender, a través de unas imágenes espectaculares, con esta desconocida historia que confirma la capacidad ilimitada del ser humano. Un documental, rodado en Níger, sobre un grupo de mujeres excepcionales y su particular conquista de la libertad.

Los tubus son una etnia de pastores nómadas del extremo sur del Sáhara. Las mujeres se ocupan de sus hijos y de sus tiendas, y los hombres se encargan de la única riqueza que poseen, los camellos. Este animal es la unidad de medida de su organización social y todo se contabiliza a partir de él: 100 camellos son el precio de un hombre y 50 el de una mujer. Pero con la llegada de las primeras lluvias la vida de esta tribu cambia por completo.

En ese momento las mujeres de la tribu se preparan para una travesía de 500 kilómetros por el desierto que durará tres semanas. Organizan las provisiones de la caravana, algunas cabras para vender en el mercado e inician la marcha con sus hijos pequeños, dejando solos a los hombres de la tribu. Su objetivo es participar es la recogida de los dátiles del oasis de Bilma. Este trabajo de una o dos semanas les permite asegurar su independencia económica durante un año. Tras la cosecha volverán a recorrer otros 500 kilómetros por el desierto, pero algunas puede que decidan no regresar.

La directora del documental sigue con especial interés a dos mujeres de esta particular caravana, Amina, una joven divorciada que desea alcanzar con otro tipo de vida y su amiga, Mariama, que desearía iniciar sus estudios. Y durante el camino se cuentan sus miedos, sus deseos y sus sueños, con humor y esperanza, en medio del desierto hostil. Un viaje de unas semanas, rodeadas de desconocidas con las que conviven por primera vez, para obtener un trozo del cielo, el más preciado, la libertad.

Adem (Oxígeno), Bélgica 2010

Adem es una de las más arriesgadas e impactantes películas del cine europeo del año 2010. El debut de su director, Hans Van Nuffel, en el campo del largometraje no puede ser más osado: un film en neerlandés centrado en uno de los temas que, con frecuencia, hacen huir al público de la sala, una enfermadad incurable. Sin embargo el resultado es exquisito, un guión escrito con inteligencia y sensibilidad, alejado de la sensiblería habitual en este tipo de cine, y rebosante de un optimismo y una energía, frente a la adversidad, que contagia a la totalidad del patio de butacas.

Los hermanos Tom y Lucas sufren mucoviscidosis (fibrosis quística), la enfermedad genética y hereditaria más frecuente en la raza blanca, que en su caso les está destruyendo lentamente los pulmones. En uno de los habituales exámenes médicos, el pequeño de los hermanos encontrará en el hospital a Xavier, que también padece la misma enfermedad, pero que ha decidido disfrutar de su vida lo máximo posible con un optimismo fuera de lo ordinario y una energía desbordante, incluso hasta en el momento que su novia decide dejarlo. Este encuentro cambiará la visión general de Tom, e incluso, hasta su vida.

La fascinación que ejercen sus imágenes no decrece en ningún momento, las escenas memorables se suceden a un buen ritmo y el humor está presente a lo largo de todo el film. El encuentro de Tomas con su futura novia es una de las historias de amor más imaginativas que han pasado por la gran pantalla.

Stef Aerts y Wouter Hendrickx, los dos protagonistas, aportan una magnífica interpretación al resultado final y la mezcla de temas que aborda la película, las relaciones entre padres y adolescentes, el amor y la amistad, los problemas actuales de los jóvenes o la difícil elección de un modo de vida, se mezclan y enlazan virtuosamente, gracias a una escritura creativa y muy elaborada.

Un primer largometraje de Hans Van Nuffel, tan redondo, que nos hace esperar con impaciencia su próximo trabajo. El film ha sabido encontrar su público en las salas y dos importantes premios en el Festival Internacional de Montreal. Una película que todo adolescente debería ver y disfrutar. Bueno, y también los que ya no somos adolescentes.